Diseño Instruccional y Experiencia de Usuario: aspectos para mejorar la usabilidad de un recurso educativo

por Crystian Olguin

En más de una ocasión me he cuestionado mis funciones como diseñadora instruccional en la creación de Objetos de Aprendizaje: ¿y si incluyo esta información en un botón?, ¿qué pasaría si el usuario hiciera clic aquí? Ciertamente pensar en estos aspectos no es la función última de Diseño Instruccional, pero dada la necesidad de contemplar tanto lo educativo como lo tecnológico en la mayoría de los procesos de un curso en línea, resulta vital considerar cualquier estrategia de aprendizaje a la luz de las metodologías enfocadas en la interacción del usuario con un dispositivo electrónico. Es decir que como diseñadores instruccionales nos vemos en la responsabilidad de atender la usabilidad de un recurso educativo, o lo que es lo mismo: la Experiencia de Usuario para garantizar la satisfacción y el aprendizaje del estudiante.

¿Qué es el Diseño Instruccional (DI) y qué es la Experiencia de Usuario (UX)? La teoría se ha enfocado en situar al DI en el ámbito educativo, mientras que al UX en el desarrollo técnico, específicamente en el diseño gráfico o la programación de una interfaz. Señalar la manera en la que convergen no ha sido posible sino hasta hace diez años, a partir de la concepción del Diseño de Experiencias de Aprendizaje (Learning Experience Design), una disciplina en la que intervienen de igual forma el diseño de interacción, el diseño de la Experiencia de Usuario, la gamificación, el diseño gráfico y, por supuesto, los métodos y teorías de aprendizaje.

En esta ocasión, me enfocaré en señalar algunos aspectos que puedes tomar en cuenta para implementar el Diseño de Experiencias de Aprendizaje en cualquier recurso educativo en el que trabajes, atendiendo especialmente la usabilidad en función de tus objetivos de aprendizaje:

  1. Conoce el soporte. Así como es importante identificar a la persona a la que va dirigido un recurso de aprendizaje, también lo es saber desde dónde lo visualizará. No es lo mismo alguien que está frente a su computadora y tiene toda su atención en la pantalla, que quien lo hace desde un dispositivo móvil, como un celular o una tableta y que puede distraerse por la situación que le rodea, notificaciones o llamadas, por ejemplo. Al conocer el soporte sabrás cómo trabajar la información.
  2. Hazlo simple. En un ambiente virtual, el usuario debe enfrentarse a dos retos: por un lado, entender la interfaz en la que se encuentra y, por el otro, alcanzar el objetivo de aprendizaje. Si pasa menos tiempo tratando de entender cómo funciona dicha interfaz, podrá concentrarse en los contenidos educativos. Donald Norman, estudioso de la ciencia cognitiva en el dominio de la usabilidad, señala que cuando algo está bien diseñado, es fácil de interpretar y comprender; pero si su diseño es complicado, termina por frustrar al usuario. Usa principios que sean familiares en la navegación cotidiana de cualquier objeto en línea.
  3. Elimina lo innecesario. Analiza muy bien la manera que estructuras el contenido y deshazte de lo que no tenga un propósito o que no abone a tus objetivos de aprendizaje, puede que esto sea texto, video, imagen o sonido. Recuerda que no porque algo se vea “bien” quiere decir que es funcional.
  4. Pruébalo una y otra vez. Pide a tus compañeros, amigos o familiares que naveguen por el recurso que has diseñado. Si es posible, pide que lo hagan en distintos contextos, como en un salón de clases, una biblioteca o en el camión. Al probarlo tendrás un rango más amplio de la interacción y podrás encontrar soluciones a posibles problemáticas que se presenten.
  5. Observa el comportamiento de los usuarios. Si puedes revisar las estadísticas de las plataformas educativas o de las páginas web con los contenidos que publicaste, accede a ellas para conocer cómo se usan los materiales educativos o cuánto tiempo están ahí quienes lo consultan.

Probablemente no haya mejor consejo que tu propia experiencia como usuario o estudiante, no sólo de un recurso educativo, sino de cualquier página web o aplicación. Reconoce qué es lo que más te ha gustado de las experiencias virtuales que has tenido y qué es lo que te ha frustrado. Puede que el diseño haya sido muy bueno, pero no su funcionalidad. Si has identificado algo así o si tú mismo has reflexionado sobre estos aspectos, entonces estás listo para adentrarte en el LXD.

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Crystian Olguin

Crystian Olguin

Team Leader Diseño Instruccional en weknow

Licenciada en desarrollo educativo institucional con más de 10 años de experiencia en el diseño de proyectos y cursos, para instituciones educativas y empresas. Mi preferencia por el crecimiento profesional y personal de los individuos, me ha conducido al desarrollo y creación de recursos pedagógicos en línea para la mejora continua de las personas.

Actualmente soy Team Leader de diseño instruccional en weknow y, junto con mi equipo, nos encargamos de enriquecer el aprendizaje de los usuarios mediante recursos multimedia que mejoren su experiencia de aprendizaje.

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